Vals con Bashir. "Waltz with Bashir" 2008, Ari Folman

Las buenas obras no permiten disociar la forma del contenido. Y "Vals con Bashir" es una gran película cuyas imágenes animadas ayudan a digerir lo que se cuenta, que son los terribles sucesos de la guerra del Líbano. El fascinante aspecto visual de este film, la fuerza que su sencillez otorga, sirve de vehículo para que el espectador se adentre en terrenos que, bajo otra mirada, nunca querría visitar. Esa es la hazaña que el director israelí Ari Folman logra con este relato valiente y descarnado que encuentra en la indefinición otro de sus atractivos. En efecto, allá donde tantos narradores se estrellan, Folman consigue que las piezas de este puzle formado por la ficción, el documental, el drama y el ensayo lleguen a encajar y alcancen la coherencia final sin que el objetivo último de "Vals con Bashir", que es la denuncia, se vea afectado. Tan solo cabe lamentar una tendencia mal disimulada por la violencia y su exhibición, lo que está a punto de transformar en algunas ocasiones el retrato del horror en regodeo, trivializando el discurso antibelicista y haciéndolo naufragar en una suerte de pornografía de la violencia. En cualquier caso, "Vals con Bashir" merece un puesto de honor dentro del cine de animación, en el que se sitúa en vanguardia, al tiempo que convierte su visionado hipnótico y atroz en un ejercicio necesario. Forma y contenido, en fin, que se dan aliento mutuo en la pantalla y hacen que la crítica y el espectáculo se conjuguen en el mismo verbo.

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