Buscando a Eric. "Looking for Eric" 2009, Ken Loach

Si hay un nombre que ejemplifique como ningún otro el cine social de los últimos veinticinco años, ese es sin duda el de Ken Loach. Ya sea en conflictos internacionales (Nicaragua, la Guerra Civil española) o locales (el paro, los servicios sociales, la inmigración), la cámara de Loach se ha situado siempre a ras del suelo y con el foco en los oprimidos y en los que se quedan fuera de las noticias para engrosar, a lo sumo, el porcentaje de las estadísticas. Son varias décadas militando en la tolerancia y desarrollando un estilo a caballo entre la ficción y el documental que, sin embargo, en los últimos tiempos comenzaba a dar síntomas de agotamiento. Una vuelta de timón propiciada por su guionista habitual, Paul Laverty, ha vuelto a llenar de viento las velas recuperando un tanto del humor perdido (“La cuadrilla”, “Riff-Raff”) e introduciendo un elemento hasta ahora inédito en la filmografía del director británico: la fantasía. De esta manera, los corsés del documental se ven aliviados por una ficción más depurada, más declaradamente artificial, sin abandonar por ello los fuertes cimientos de la realidad sobre los que “Buscando a Eric” se asienta. Más cómica y en un tono más encajado en la fábula, con un desenlace de tintes caprianos, la voluntad de retratar un entorno en concreto y a los personajes que sobreviven en él permanece intacta, sin llegar nunca al didactismo, trampa mortal en la que otros directores caen asumiendo no el papel de cronistas, sino el de protagonistas. El estilo limpio y austero de Loach, que algunos confunden con descuidado, permite que los actores trabajen con libertad y den carne a sus personajes por medio de unas interpretaciones que conmueven por su verosimilitud. Un guión ajustado e inteligente, y una puesta en escena que saca partido tanto a los detalles como al conjunto, consiguen redondear esta película que no sólo satisfará a los seguidores de Loach, sino también a cualquier espectador que ponga en la pantalla algo más que los ojos, su implicación y su conciencia. “Buscando a Eric” es, en definitiva, una de las obras más redondas de Ken Loach, y demuestra que este veterano autor puede mantenerse joven por mucho tiempo.


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