Moonrise kingdom. 2012, Wes Anderson

¿Personajes excéntricos, estética retro, Bill Murray, canciones selectas? Sin duda se trata de Wes Anderson, director que ha sabido definir su estilo a través de unos códigos tan personales como reconocibles. “Moonrise kingdom” es un eslabón más en la cadena de películas que desde los años 90 Anderson viene desarrollando en forma de obra total y compacta, una filmografía de la que el propio director es parte orgánica, acaso su última consecuencia. Anderson no engaña a nadie: es un cineasta honesto que continúa fiel a la retórica que va perfeccionando película tras película, para regocijo de los parroquianos. 
Moonrise kingdom” es la estilización visual del universo de su autor, un conglomerado de referencias del pasado que incluye ilustraciones y cómics antiguos, música añeja, dibujos animados y algunos clásicos del cine europeo. Anderson introduce estos ingredientes en su coctelera particular y los adereza con su imaginario íntimo y su particular sentido del tiempo. Un tiempo diferente, que se dilata y se retuerce hasta convertirse en filigrana, alterando los latidos de sus películas hasta que estas adquieren vida propia y una personalidad definida, de la que el espectador es libre de participar. Porque detrás del esmeradísimo diseño de producción de “Moonrise kingdom” y de su planificación trazada con tiralíneas, se respira un aire de libertad del que pocos directores pueden presumir. Las imágenes de Anderson dejan traslucir alegría y entusiasmo por hacer cine. Son un acicate para el espectador amodorrado en su butaca, un revulsivo contra toda convencionalidad. Esta sensación da sentido a su obra y justifica los excesos formales. Su trabajo con los actores está siempre al límite de lo grotesco, es capaz de alternar lo vulgar con lo sublime, lo burdo con lo sagaz... el diagnóstico es claro: Anderson es un esteta, por convicción y por dedicación. Sus historias parten siempre de un repertorio de imágenes previas, se diría que son la excusa para mantener el aspecto visual de la película. Y se diría mal, porque aunque el guión de “Moonrise kingdom” pueda parecer absurdo en algunos momentos, se trata de una pieza de orfebrería cuyo humor enmascara la melancolía latente en cada uno de los personajes. Una extravagante galería en la que se pueden encontrar rostros conocidos como los de Bruce Willis, Frances McDormand, Edward Norton o Harvey Keitel. 
En definitiva, Wes Anderson destapa el frasco de las esencias para impregnar de romanticismo esta joya valiente y rara, que consigue el milagro de mirar cara a cara al niño que un día fuimos. Al menos mientras dura la proyección. 
A continuación, “Hotel Chevalier”, el cortometraje que Wes Anderson rodó en 2007 como prólogo de “Viaje a Darjeeling”. Una pequeña pieza de cámara con Jason Schwartzman y Natalie Portman, que reúne algunas de las clave narrativas y estilísticas de su autor. Que lo disfruten:

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