El rapto de Bunny Lake. "Bunny Lake is missing" 1965, Otto Preminger

Además de un director de probado talento, con el paso de los años Otto Preminger se convirtió en un concienzudo productor que buscó en la literatura argumentos de peso para sus películas. "El rapto de Bunny Lake" adapta la novela homónima de Evelyn Piper en lo que hoy denominaríamos un thriller psicológico que narra las horas posteriores a la desaparición de una niña, y las reacciones que este suceso provoca en sus familiares y en la policía encargada de investigar el caso. Las pesquisas de unos y otros contribuyen a arrojar sombras sobre el entorno de la pequeña y a plantear más dudas que respuestas.
La habilidad de Preminger consiste en implicar al espectador en la trama, mediante la adopción de un punto de vista que acorta y alarga distancias respecto a lo que sucede en la pantalla. El director juega ingeniosamente con los elementos del drama hasta desembocar en un final inesperado, en el que la película adopta tintes de terror. En buena parte esto se debe al aire enrarecido y ambiguo que atraviesa cada una de las escenas del film, a la atmósfera de sus imágenes. La cámara de Preminger transforma la efervescencia del swinging London en un lugar de pesadilla por donde el director pasea con majestuosidad su sentido de la puesta en escena, exuberante y siempre atento a los detalles del decorado.
Todo cuanto sucede en "El rapto de Bunny Lake" parece ocultar algo, está puesto en entredicho, y ahí es donde reside la fuerza de su guión. Esta sensación se ve reforzada por la acertada fotografía en blanco y negro y por la fauna variopinta de personajes con vocación de sospechosos que merodean en torno al caso. En el centro de todos estos elementos, la interpretación de los actores Keir Dullea, Carol Lynley y Laurence Olivier. Los tres responden con eficacia a las dificultades de sus personajes y ponen cara a la angustia que la película consigue transmitir durante cien minutos de emoción y misterio.
Merece la pena rescatar "El rapto de Bunny Lake" del olvido al que ha sido relegada con el tiempo. Ensombrecida por títulos de relumbrón como "Laura", "Anatomía de un asesinato" o "Tempestad sobre Washington", "El rapto de Bunny Lake" se asoma como una joya pequeña y oculta dentro de la filmografía de Otto Preminger, un cineasta que exhibió sus virtudes en películas y en géneros muy diferentes.
A continuación, un ejemplo de cómo se hacían los trailers de las películas hace medio siglo: presentación exhaustiva de los actores, promoción de una banda como los Zombies y la intervención del propio director, con su irresistible acento austrohúngaro. Imposible entender la indiferencia del público de entonces ante semejante reclamo:

   

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