El año más violento. "A most violent year" 2014, J.C. Chandor

¿Se puede conservar la integridad en medio de un nido de víboras? El año más violento trata de responder esta pregunta como lo haría un sabio: sin dar lecciones de moralidad ni consejos huecos. Es de agradecer, pues el argumento gira en torno a la guerra sucia que practican las empresas por subir en el escalafón comercial. Una historia de conspiraciones, amenazas y acuerdos situada en el Nueva York de 1981, un año en el que los índices de criminalidad subieron como la espuma.
Abel Morales es un joven arribista que lucha contra viento y marea por mantener intacta la ilusión del sueño americano, un emprendedor de origen hispano encarnado por Oscar Isaac. Está casado con la hija de un antiguo mafioso, interpretada por Jessica Chastain. Juntos tienen que librar una carrera contrarreloj por solventar una deuda y descubrir a los saboteadores que pretenden hundir su negocio de combustibles. Con estos mimbres, hay varias formas de abordar la trama: desde el estilo solemne y operístico de Coppola al nervio confesional de Scorsese, pasando por las florituras de De Palma o el cinismo de los hermanos Coen. En su tercer largometraje como director, J.C. Chandor opta por la frialdad y el distanciamiento para no interferir en la percepción del público. Lo que no significa que falte la emoción. Se trata de una emoción contenida, que siempre está a punto de estallar y convierte el visionado de El año más violento en un ejercicio magnético, tenso.
Chandor despliega diferentes hilos dramáticos que se van enredando según avanza la narración. Una madeja en la que cada nudo resulta decisivo y se extiende por los oscuros pasillos del thriller y el cine negro. El guión contiene empresarios que se comportan como hampones y empleados que pagan el precio de su inocencia, una galería de personajes bien construidos y bien interpretados cuya finalidad no queda clara al principio, pero que poco a poco se va desvelando. En el centro, la pareja protagonista representada por Isaac y Chastain. Una vez más vuelven a demostrar ser dos de los actores más capacitados de su generación, ambos definen con pocos trazos el carácter y las motivaciones de sus personajes. Chandor aprovecha este talento para engrandecer la película y dotarla de profundidad, cuidando también la estética fría del invierno en Nueva York y la recreación de una época muy determinada.
En definitiva, El año más violento supone la confirmación de J.C. Chandor como un cineasta atento y serio, capaz de retratar situaciones dolorosas sin recurrir a golpes de efecto. Un autor al que seguir la pista y una película que tiene la rara virtud de transmitir desasosiego desde la mesura, la austeridad dramática y el trabajo de dos actores en estado de gracia.

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