¡Ave, César! "Hail, Caesar!" 2016, Joel y Ethan Coen

Además de cineastas, los hermanos Coen han demostrado ser siempre grandes cinéfilos. Sus películas tienden un puente entre el cine de autor y los géneros clásicos, con incursiones en el western, el noir y la screwball comedy. Al contrario que otros directores, ellos no se quedan en el homenaje ni en la postal del pasado, sino que parten de unos códigos reconocidos para adaptarlos a su particular lenguaje. Por eso su filmografía es tan personal y al mismo tiempo depara tantos momentos de placer al aficionado, capaz de identificar los guiños más o menos evidentes desde la pantalla.
Más que a un director, un título o un género determinado, ¡Ave, César! rinde tributo a toda una época del cine, los años cincuenta del Hollywood dorado. La última década en la que floreció el sistema de los grandes estudios antes de que la televisión, el macarthismo y los nuevos modelos de financiación transformasen la industria por completo. Bajo el manto del new deal se desarrollaron estrellas pintorescas como Esther Williams, Carmen Miranda o Xavier Cugat, y cineastas como Minnelli, Donen, Boetticher... hay una huella de todos ellos en ¡Ave, César!, un recuerdo entre cariñoso y cruel con el sello inconfundible de los Coen.
El hilo conductor del relato es Eddie Mannix, jefe del estudio Capitol Pictures, quien atiende con disciplina los problemas que a diario le acarrean sus estrellas: actrices solteras que se quedan embarazadas, columnistas ávidas de escándalos, actores que no saben interpretar, directores con ínfulas de artista... mientras tanto, el protagonista de su producción más importante es secuestrado por una cédula de guionistas iluminados por el comunismo. Es una sátira, claro está, basada en anécdotas y en acontecimientos reales. El guión alterna los gags cómicos y las escenas musicales, al estilo de las viejas películas de Paramount, Universal o MGM. Más allá de la pulcritud técnica de los Coen, se impone el capricho y la libertad de unos autores que parecen haber fabricado ¡Ave, César! para el disfrute de los espectadores nostálgicos y para el suyo propio. Es un film gozoso, despreocupado y ácido, en la línea de otros trabajos como Arizona baby, El gran Lebowski o Quemar después de leer.
Los Coen cuentan con su escudería habitual, Roger Deakins en la fotografía y Carter Burwell en la banda sonora, quienes realzan los clichés de la época (colores vivos, subrayados musicales) para provocar la caricatura. Pero uno de los aspectos más notables de ¡Ave, César! es su extenso reparto lleno de nombres conocidos: Josh Brolin, George Clooney, Ralph Fiennes, Tilda Swinton, Channing Tatum, Scarlett Johansson... Intérpretes que se ríen del oficio en papeles episódicos a los que sacar el máximo partido en poco tiempo. Entre tanta celebridad, también hay hueco para actores menos populares como Alden Ehrenreich, estupendo en su caracterización de cowboy convertido en estrella.
¡Ave, César! es un divertimento que hará las delicias de los amantes de la historia del cine en general, y de los seguidores de los Coen en particular. El resto del público puede sentirse ajeno a cuanto sucede en la pantalla, a pesar de percibir la alegría y el desenfado que desprenden las imágenes. En definitiva, se trata de una extravagante delicatessen que reivindica el humor a veces absurdo y casi siempre inteligente de los hermanos Coen.

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