Tokyo godfathers. "Tōkyō goddofāzāzu" 2003, Satoshi Kon y Shôgo Furuya

Tercer largometraje dirigido por Satoshi Kon y producido por el estudio Madhouse, una feliz asociación que dio lugar a algunos de los mejores momentos del anime de los últimos años. Las primeras imágenes de Tokyo godfathers son engañosas: un grupo de niños representa un espectáculo musical sobre la visita de los Reyes Magos al niño Jesús la noche de Navidad. Sentados entre el público, dos indigentes se refugian del frío de la calle, a los que pronto se unirá un tercero. Y por fin la película muestra sus cartas. Se trata de una versión libre y grotesca de un perfecto cuento de Navidad, que recuerda también a aquella película de John Ford titulada Tres padrinos. Si en ésta los protagonistas eran bandidos que debían hacerse cargo de un bebé en mitad del salvaje Oeste, en Tokyo godfathers la acción se traslada al Japón contemporáneo, donde los inesperados padrinos son unos parias que buscan redimir sus cuentas con el pasado.
El hilo argumental desvela la cara menos amable de Tokio, capital de la prosperidad que alberga entre sus intestinos los deshechos de una población golpeada por las desigualdades sociales. En este ambiente de bolsas de basura y cajas de cartón es donde acontece el milagro navideño, porque aunque la película mantenga una fuerte voluntad de crónica, no abandona nunca su carácter de cuento. Cuento duro y cruel, pero cuento al fin y al cabo. Por las escenas de Tokyo godfathers transitan borrachos, pandilleros, mujeres de vida alegre y hombres de noches tristes... un paisaje humano que se mezcla con el urbano sin diferenciar dónde termina uno y empieza otro.
Satoshi Kon realiza junto al debutante Shôgo Furuya una película insólita, que consigue eludir al mismo tiempo la moraleja complaciente y el sensacionalismo. Esto se debe a que la película mantiene el tono adecuado durante todo el metraje, a pesar de asumir riesgos que afectan a la credibilidad de la historia. Y es que el guión de Tokyo godfathers juega con la casualidad y el destino, dos conceptos empleados como herramienta narrativa para propiciar el milagro que alcanza a los protagonistas cuando menos se lo esperan. Es uno de esos films que cuentan con la complicidad del público, no a cambio de nada, sino de ofrecer un espectáculo transgresor y divertido a partes iguales. Sin embargo, lo prolijo de la trama a veces choca con un desarrollo demasiado sintético, dejando algunos cabos sueltos y provocando ciertas incongruencias. Males menores dentro de un conjunto abundante en aciertos.
La calidad plástica es la acostumbrada en el estudio Madhouse, con un cuidado diseño de personajes y un acabado preciosista de los decorados. En suma, Kon y Furuya hacen de Tokyo godfathers una película osada, que no deja indiferente y que proporciona abundantes dosis de comedia, emoción y denuncia. Una apuesta segura para los que buscan un cine de animación distinto, capaz de romper los cánones.
A continuación, el episodio que Satoshi Kon creó en 2008 para la serie de televisión Ani*Kuri15, formada por quince cortometrajes de un minuto de duración. Cada uno de ellos estaba dirigido por un autor diferente. El de Kon cerraba la serie con el título de Ohayô (Buenos días), una pequeña joya que retrata de forma original una situación de lo más cotidiana. Que lo disfruten:

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