El hombre con rayos X en los ojos. "X: The man with the X-ray eyes" 1963, Roger Corman

En el año 1963, Roger Corman dirigió nada más y nada menos que cinco largometrajes. Semejante cifra era normal en un director que acumulaba la experiencia del más veterano recién cumplidos los cuarenta. Su fórmula era infalible: trabajar deprisa, aprovechar la escasez de recursos y entretener al público. Pautas que siguió a rajatabla en El hombre con rayos X en los ojos, uno de sus títulos más celebrados.
La película recupera el espíritu de las producciones de la Universal que atemorizaron al público tiempo atrás (El hombre invisible, El hombre lobo, Dr. Jekyll y Mr. Hyde). Corman incorpora una temprana estética pop y una narrativa ligada a la televisión, acelerada y concisa. El guión de El hombre con rayos X en los ojos no se anda con rodeos. Ya desde la primera escena, se plantea el conflicto de un doctor que acaba de hacer un importante descubrimiento científico, pero que carece del dinero para desarrollarlo. Por lo tanto, él mismo se emplea como cobaya. Las sorpresas que le deparará ésta decisión completan un relato que no da tregua al espectador: misterio, terror, emoción, comedia y romance se concentran en apenas ochenta minutos en los que Corman alcanza las cotas más altas de su extensa cinematografía.
Para hacer creíble el personaje protagonista hacía falta un actor como Ray Milland, quien repetía con el director después de La obsesión. El intérprete demuestra su versatilidad mediante una composición siempre al borde del exceso, que es capaz de controlar gracias a su veteranía y talento. El resto del elenco participa de la sugerente atmósfera que transmite el film, con caracterizaciones a medio camino entre el cuento clásico y la estética camp de la época.
Corman cuenta con dos de sus colaboradores habituales, el director de fotografía Floyd Crosby y el músico Les Baxter. Las imágenes coloristas del primero y las inquietantes notas del segundo contribuyen a engrandecer una película que, por su presupuesto, parecía predestinada a ser pequeña. Nada más lejos de la realidad. El hombre con rayos X en los ojos es un delicioso ejercicio de género y una de las joyas del estudio American International Pictures, hogar y factoría de ideas del infatigable Roger Corman.

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