La reina de España. 2016, Fernando Trueba

Hay un poema de Félix Grande que comienza así: "Donde fuiste feliz alguna vez / no debieras volver jamás". Unos versos que describen el poso que deja La reina de España tras su visionado. Porque es inevitable rememorar una película tan feliz como La niña de tus ojos, primera parte realizada por el mismo director dieciocho años atrás. Entonces el guión lo firmaban cuatro personas, entre ellas Rafael Azcona. Hoy es Fernando Trueba quien se encarga en solitario del texto, añadiendo la melancolía y la añoranza que conlleva el paso del tiempo sobre los personajes.
La película, por lo tanto, navega entre dos aguas: por un lado retoma la comicidad de su antecesora, y por otro incorpora la tragedia del franquismo que enmarca la historia. Sin embargo, la navegación no es fluida, a veces parece más bien un chapoteo. Cuesta creer que un cineasta tan inteligente como Trueba recurra a los chistes de mariquitas para buscar el humor fácil, y lo que es peor, que caiga en la reiteración y la arritmia. La reina de España resulta demasiado mecánica, carece de chispa y los ramalazos de ingenio enseguida se ven amortiguados por la excesiva funcionalidad de la narración. Todo sucede porque tiene que suceder, sin lugar para sorpresas ni giros inesperados.
A pesar de lo anterior, el film también cuenta con aciertos: su capacidad para retratar la industria del cine de los años cincuenta y la llegada de las grandes producciones extranjeras, la cuidada recreación histórica, la fotografía de José Luis Alcaine y, en especial, el entusiasmo de un larguísimo reparto coral integrado por Antonio Resines, Jorge Sanz, Santiago Segura, Neus Asensi o Javier Cámara, entre muchos otros. Cabe destacar a Loles León, cuyo carisma se adueña de los mejores momentos de comedia, y a Chino Darín, en su primer papel protagonista dentro de nuestras fronteras. Aparte, claro está, de Penélope Cruz. La actriz ilumina la pantalla con su presencia y se echa en falta cuando no interviene, logrando que su personaje madure y conduzca la acción. Ya no es la sosias de Imperio Argentina que interpretaba en La niña de tus ojos, ahora recuerda más a la Sarita Montiel de Veracruz, a quien se hace un divertido homenaje.
En suma, Trueba no consigue aportar grandes novedades respecto a la primera parte y faltan razones de peso para recuperar la historia. Al contrario de lo que dice el tango, veinte años sí son algo. La reina de España es una película que se sigue con interés, resulta amena y exhibe una factura técnica impecable... pero no logra reverdecer los laureles de La niña de tus ojos, pese al gran esfuerzo invertido y a una Penélope Cruz irresistible.

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