Loving. 2016, Jeff Nichols

La trayectoria de Jeff Nichols resulta imprevisible hasta el momento. Entre las cinco películas que ha dirigido se perciben grandes diferencias y, sin embargo, todas tienen un nexo en común: están aferradas a la tierra. Los escenarios de Arkansas en Shotgun stories y Mud, de Ohio en Take shelter, de Nueva Orleans en Midnight special... son mucho más que paisajes de fondo. En ellos se define el carácter de los personajes y una atmósfera concreta que no es intercambiable con la de otras zonas. Esta cualidad adquiere relevancia en Loving, primera de las películas del director inspirada en unos acontecimientos reales.
El argumento recrea las dificultades de Mildred y Richard por sacar su matrimonio adelante. El problema no es la escasez de dinero ni la falta de oportunidades, sino que pertenecen a razas diferentes. Loving describe la batalla de la pareja contra la legislación del estado de Virginia por ver reconocidos sus derechos, con el acierto de destacar las reacciones humanas sobre los vericuetos administrativos.  La brevedad de las escenas permite que el guión fluya con ritmo, sin renunciar con ello a la honestidad y al respeto que Nichols siente por sus criaturas, víctimas de un sistema injusto en el sudeste de los Estados Unidos a finales de los años cincuenta.
Loving es una película de personajes, lo que obliga a los actores a comprometerse hasta el último plano. Ruth Negga y Joel Edgerton interpretan a la pareja protagonista, en un virtuoso ejercicio de asimilación que llena la pantalla de verdad y sentimiento. Cuidado: no confundir con sentimentalismo, pues el trabajo de los dos actores es siempre meticuloso y no traspasa la frontera de la afectación, tan común por estos géneros. Ambos hacen suyos los personajes y les dotan de vida con los elementos justos: una palabra, una mirada, la forma de caminar y de moverse... Jeff Nichols continúa demostrando su talento para dirigir actores y vuelve a contar con su inseparable Michael Shannon en un pequeño papel episódico.
Pero Shannon no es el único que repite con el director. Al igual que en sus anteriores películas, Adam Stone se encarga de la fotografía y David Wingo de la música. El primero sigue fiel al formato analógico en 35 mm. para recuperar el aspecto visual del pasado, cuya luz y color son evocados con multitud de matices. Por su parte, Wingo crea una partitura intimista con instrumentaciones de cuerda que dan eco al interior de los personajes. El trabajo de ambos es eficaz y discreto al mismo tiempo, envuelve la película sin constreñirla. Y es que todo en Loving está calibrado con esmero: Nichols vigila que el tono no se desboque y que el relato mantenga la contención para no caer en el docudrama. Es la opción más sensata si se pretende acercar los personajes al público y tratarles con la misma dignidad.
A continuación, una de las composiciones que integran la banda sonora de David Wingo. Relájense y disfruten:

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