La chica desconocida. "La fille inconnue" 2016, Jean-Pierre y Luc Dardenne

El cine de los hermanos Dardenne está poblado por héroes anónimos. No de los que ganan guerras y medallas, sino de aquellos que se enfrentan a los combates más feroces que puedan librarse, que son contra la realidad. En este batallón militan mujeres armadas de coraje como Rosetta, Lorna, Samantha en El niño de la bicicleta, Sandra en Dos días, una noche... y a las que se suma Jenny en La chica desconocida. Una joven médico que una noche, después de haber cerrado el consultorio, recibe una llamada que decide no atender. Las consecuencias de esa acción la comprometerán hasta el punto de poner en peligro su integridad física y mental.
Los Dardenne emplean esta trama para poner en evidencia las flaquezas del supuesto estado del bienestar, un sistema que protege a los consumidores al tiempo que descuida a los colectivos más vulnerables. Al contrario que otras producciones de contenido social, el cine de los Dardenne no eleva su denuncia con estridencias ni maniqueísmos, sino guardando la distancia adecuada para que el mensaje llegue al público de forma nítida y libre de interferencias. Algunos pueden considerar este cine como frío y falto de emoción. Probablemente no hayan visitado antes un comedor social, un juzgado de oficio o una oficina de desempleo, lugares donde nunca se escucha música de violines ni hay filtros que estilicen la luz. Jean-Pierre y Luc Dardenne son coherentes y respetuosos con aquello que retratan, los dramas cotidianos de personas que suelen aparecer en los medios de comunicación sin nombre ni apellidos, apenas unos dígitos que engordan las estadísticas. En este afán de verismo y naturalidad, los cineastas eligen temas que puedan concernir de manera inmediata al espectador: el valor del compromiso, la reparación de las injusticias, la solidaridad al fin y al cabo.
Para establecer la conexión necesaria con el patio de butacas, los Dardenne se valen de intérpretes cuyo talento saben desarrollar al máximo. En La chica desconocida, Adèle Haenel es mucho más que una buena actriz, es una aliada y el rostro que humaniza la ética y la conciencia de los directores belgas. Con una gran economía de recursos expresivos, Haenel es capaz de traslucir las inquietudes de los directores a través de su mirada clara y directa, aplicando la contención que comparten sus compañeros de reparto. Una vez más, entre ellos se encuentra Olivier Gourmet, actor al que se ha visto crecer en las películas de los Dardenne durante las últimas tres décadas.
Los directores continúan fieles a un estilo basado en la austeridad formal, con predominio de planos medios y movimientos de cámara que siguen a los actores. La lente de los Dardenne se sitúa siempre a la altura de los ojos de los personajes, y suele evitar los momentos dramáticos más impactantes. Por ejemplo: si se produce una muerte o una persecución, se muestran los inicios y las consecuencias de las mismas, omitiendo las partes susceptibles de ser clasificadas como cine de género. Es decir, que se queda fuera todo aquello que pueda romper el tono hiperrealista generado durante el metraje por los directores. No se trata de cine documental ni de falso reportaje, sino de cine que trata de involucrar al espectador de manera concisa y honesta, sin recurrir a trucos narrativos ni a artificios de la técnica.
Además de todo esto, La chica desconocida es una alabanza al oficio de la medicina y a la implicación de cualquier profesional en el desempeño de su labor. Al principio de la película, Jenny advierte a su compañero: "No dejes que los sentimientos interfieran en el trabajo". Pronto ella misma verá cómo sus convicciones se tambalean a causa de un suceso inesperado. Como es habitual, el cine de los Dardenne invita a la reflexión y al debate, prolongando su eco más allá de la sala. Es cine pertinente y necesario, un magnífico film que guarda cohesión con el resto de la obra de los dos hermanos, quienes mantienen intacta su capacidad de señalar las grietas de un modelo por las que se cuelan los derechos de los más desfavorecidos.
A continuación, una breve pero jugosa entrevista a Luc Dardenne, cortesía del Festival de Cine de Lima, en la que desvela algunas de las claves del trabajo que realiza junto a su hermano Jean-Pierre. Los aprendices de cineastas pueden tomar apuntes:

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