Déjame salir. "Get out" 2017, Jordan Peele

En términos narrativos, los géneros y los subgéneros suelen medirse por una diferencia jerárquica: mientras los primeros cuentan con una tradición que proviene del clasicismo, los segundos se mueven en los terrenos del culto y la marginalidad. Pero también sucede que, eventualmente, un autor de primera línea demuestra su amor por algún subgénero determinado y lo eleva a una categoría superior. Hay ejemplos muy representativos, como los de Tim Burton con Ed Wood o Quentin Tarantino con Pulp Fiction. Lo mismo puede decirse del actor Jordan Peele, quien en su debut como director realiza un homenaje a aquellas historias de terror psicológico que advertían sobre la manipulación mental a la que era sometida la población civil durante los años cincuenta y sesenta. Títulos como La invasión de los ladrones de cuerpos, El pueblo de los malditos o El mensajero del miedo están muy presentes en Déjame salir, sustituyendo los temores al comunismo y la guerra fría por las desigualdades raciales.
Lejos de quedarse en un simple tributo, la película retoma la valentía y el espíritu iconoclasta de aquellos films, a los que Peele añade su mirada fresca e inquietante. Déjame salir comienza con un admirable plano secuencia en el que un personaje negro camina de noche por un barrio blanco, hasta que alguien le aborda y es secuestrado. El peligro queda patente desde la primera escena. Después viene la presentación de la pareja protagonista, ambos de diferente color, con un tono que deriva hacia la comedia romántica y una trama que guarda similitudes con Adivina quién viene esta noche. Según se aproximan a la casa de los padres de ella, la calma empieza a erosionarse: el atropello a un ciervo en la carretera (toda una premonición) y el encuentro con un policía prejuicioso van sembrando las pistas de lo que está por venir. Con la aparición de los padres, muy bien encarnados por Catherine Keener y Bradley Whitford, la tensión irá creciendo de manera gradual hasta llegar al desenlace, un delirio de nostalgia violenta que hubiese arruinado con facilidad cualquier película menos mordaz y elaborada que ésta.
Y es que una de las virtudes de Déjame salir es su coraje a la hora de mezclar géneros. El guión, escrito por el propio Peele, alivia el terror que va adquiriendo la trama con dosis de comedia (el personaje de Rod supone un hallazgo) y de denuncia social. Todo mediante escenas que consiguen transmitir intranquilidad y sitúan al espectador en el lugar de Chris, el joven protagonista interpretado por Daniel Kaluuya. Su credibilidad y entrega permiten que la película respire verdad, sobreponiéndose a los excesos que en más de una ocasión amenazan el conjunto. La actriz Allison Williams acierta al darle la réplica en el papel de su pareja, dentro de un reparto de gran calidad interpretativa que se suma a la impecable factura técnica.
En definitiva, Déjame salir sale reforzada de los numerosos riesgos que corre y señala a Jordan Peele como un cineasta a tener en cuenta. A continuación, uno de los temas musicales contenidos en la banda sonora compuesta por Michael Abels. Como es habitual en esta clase de films, las cuerdas dominan la partitura y tiñen la atmósfera de tensión y misterio. Que lo disfruten:

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