Apuntes para una película de atracos. 2018, León Siminiani

Segundo largometraje de León Siminiani tras Mapa, que le confirma como uno de los autores más originales e inclasificables del reciente cine español. El director vuelve a subvertir los límites entre la realidad y la ficción, y a cuestionar los formatos y los géneros convencionales, por eso cuesta definir Apuntes para una película de atracos: no se parece a ningún otro film, no tiene referentes con los que pueda compararse.
La película comienza con la expresión de un deseo: "Hasta donde me alcanza la memoria, siempre quise hacer una película de atracos". La voz en off del propio Siminiani conduce la narración, y él mismo es protagonista junto a Flako, atracador de bancos perteneciente a una selecta estirpe de butroneros. Así, lo que podía haber sido la biografía al uso de un personaje escurridizo y peculiar, se revela como la historia de una relación entre un director de cine y un malandro que busca reinsertarse. Siminiani se pregunta mientras sucede la acción sobre qué narrativa adoptar, es decir, sabe cuál es su propósito (hacer una película de atracos) pero no sabe cómo, y la manera de descubrirlo es lo que define el relato. Apuntes para una película de atracos contiene, a la vez, un film y su making of, es un ejercicio meta-cinematográfico con una identidad en perpetua construcción que no termina de definirse hasta la llegada del desenlace.
Todas estas ideas se encarnan en los personajes de los diferentes hijos presentes en el guion. El primero de ellos es el joven Flako, quien aprenderá el oficio secreto de su padre y que le hará terminar en la cárcel. Allí es donde él mismo se convierte en padre y toma conciencia de que debe conseguir la libertad para cuidar de su vástago. A su vez, también Siminaini crea descendencia en el transcurso del rodaje, completando tres modelos de paternidad que despliegan un mismo eje a través de la película. Hay otras líneas argumentales que se cruzan (la planificación de los robos y su posterior recreación, las inseguridades de los protagonistas, sus mujeres) y todas convergen en distintos puntos del tiempo y el espacio. El resultado es fascinante y alcanza momentos de gran brillantez, como cuando Flako recrea la escena de su arresto y llega a confundir la verdad con su simulación.
El aspecto visual contribuye al caleidoscopio que supone Apuntes para una película de atracos, ya que las imágenes contienen grabaciones profesionales y amateurs, material de archivo, animación, collages... en suma, una variedad de capas que ilustran la riqueza narrativa que posee el film. León Siminiani imprime aquí la impronta de su ingenio, no solo como contador de historias sino como renovador del cine documental, gracias a dos películas que, en un mundo justo, serían ampliamente reivindicadas.

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